domingo, 28 de febrero de 2016

Capitulo 2.12 "Bienvenidos a Jharkam"

Bajamos de la barcaza con muchas ganas de alejarnos de esos dos indeseables que nos habían traído. A pesar de todo podíamos sentir su mirada controladora sobre nosotros como si nos quisieran tener controlados a cada momento. Nada mas pisar tierra firme unos nubarrones empezaron a formarse y al instante una lluvia fina pero persistente empezó a calarnos. Aceleramos el paso hasta que nos encontramos delante del manicomio.

Era una empalizada solida. Los postes que la sostenian eran gruesos y afirmados en bases de cemento. Esto solo lo podría derribar un ejercito de tanques. Estaba conectada a un generador aunque no deseaba saber a que voltaje estaría la valla que protegía el perímetro.


Sam Fawkes era uno de los guardias de la garita. Salio al encuentro, mientras su compañero no nos quitaba ojo. Su rostro se debatía entre la curiosidad y la cautela. Sabían que nadie se dejaba caer por este lugar a menos que fuese un asunto de gran relevancia. Después de los pertinentes saludos todos cruzamos la puerta mientras el sonido de una bocina anunciaba la apertura y cierra de la valla. Sam tranquilizo al otro guarda con un gesto y se ofreció a ser nuestro guia.

-Supongo que son los que vienen a llevarse al pacientede la  211.

-Georg Danfhord.

-Si, aunque lamentablemente se lleven su cuerpo.-hizo una pausa para tomar aire con gravedad.- Su mente esta muy lejos de aquí. Anclada en un lugar que ha creado su cabeza para bloquear algún tipo de trauma.


Entraron en el recinto, un lugar aséptico y triste de colores apagados y muebles viejos. Sam saludo a varios médicos que nos miraban con interés. A veces algunos internos dóciles se paseaban sin rumbo y con la mirada perdida. Gritos y chillidos eran una cacofonía habitual y estremecedora para nosotros mientras que para los residentes era algo normal de este lugar como las celdas o los encerrados.

-Los agentes del barco que nos ha traído, ¿son los habituales?.

-No, no lo son.

-Hmm...

-Aunque debo decirle que aquí los agentes duran poco. Este lugar no es muy agradable y al final las caras nuevas se convierten en una constante.

-Entiendo. Por cierto veo que han acertado con su talla.

-¿Sobre que?

-Nada. No me haga caso, son cosas mías.

-Aparte de esa condenado cascaron en el que hemos venido. ¿Existe alguna manera de entrar o salir de la isla?

-Aparte de nadando.-contesto de forma irónica Sam.

-Si, aparte de nadando. Si sucediese alguna emergencia.

-Seria avisar por radio que viniese otra barcaza. Pero solo si la climatología lo permite. Amigo, con este tiempo es una temeridad. Si aquí pasa algo, estamos solos.

Dupont miro preocupado a Sam. Tenia razón estaban solos.


-Bien, señores. Hemos terminado la visita para el publico. A partir de ahora vamos a la zona privadas, de acceso restringido.

Sam nos llevo a través de un largo pasillo donde a pesar de todo se respiraba cierto aire de normalidad. Guardas y pacientes sumisos.

Allí quedaban los condenados en vida que tenían una existencia corriente. Ahora íbamos a conocer a los olvidados, aquellos sin voz y relegados al triste silencio.

Quedamos todos parados delante de un ascensor que no tenia botón pero si una cerradura.

Sam saco una cadena de su bolsillo que estaba enganchada a su cinturón. Nos mostró una llave dorada.

-Señores, esta es la llave del inframundo. El lugar donde están recluidos los peores demonios con sus recipientes humanos.

Un ruido mecánico nos aviso, el ascensor se acercaba. Pesarosos entramos al interior y por ultimo Sam que miro atentamente el panel con varias cerraduras y su numero de piso. Todos estaban debajo tierra. El guardia eligió el nivel mas profundo. Estaba claro que allí nunca llegaba la luz de sol pensaba que diferencia habría entre el primer nivel subterráneo y el ultimo. Creo que ninguna. El día y la noche no existen, el tiempo es eterno sin horas, días o meses. Desde luego eso debía ser el infierno. Una vía directa a la locura.


Llegamos a la planta mas baja del complejo y salimos del ascensor. Un estremecedor silencio rodeo mi cuerpo. Solo el zumbido de las bombillas y la respiración de los que restábamos rompían la monotonía.

Otro guarda sentado en una silla con el forro de cuero desgastado y descolorido hizo ademán de levantarse de la vieja mesa. Dejo una revista pasada de fecha. Pero Sam alzo su mano para que se quedase en su sitio.

-Tranquilo, Diego. Es una visita de rutina. No pasa nada. Pasame la llave de la 211.

El hombre miro con cara de sorpresa a su compañero que asentía con la cabeza. Abrió un cajón y saco una caja metálica de seguridad. Tras la apertura, quedo un instante mirando el interior donde varias llaves numeradas permanecían guardadas hasta que  encontro la que buscaba. La tomo y se la dio a su compañero. Después cerro y volvió a depositarla en el cajón. Finalmente el aludido volvió a descargar pesadamente su cuerpo sobre la silla y se meció en su lectura como si no estuviésemos.


Tras atravesar otra puerta de seguridad. Fuimos dejando atrás celdas numeradas y anónimas con sus moradores imbuidos en sus demencias. Personas aletargadas para siempre en esos cubos cerrados. Solo la muerte les daría la libertad.

-¿Aqui es?-dijo el guarda de forma solemne.

Conteniendo la emoción nos quedamos todos detrás suyo como si cuando abriese la puerta fuera a salir un demonio con ganas de comernos.


El chirrido nos volvió a la realidad.

No creo en las casualidades pero a veces, solo algunas veces las conexiones predestinadas son un camino de un solo sentido. Si esperaba encontrarla no la halle en el sentido literal de la palabra. En su lugar se me apareció un mundo críptico de mensajes e información condensada en abigarradas pinturas.

Nada mas traspasar el umbral supe que aquello era algo grande, muy grande y que nos superaba. Los signos que descubrimos en el extraño pergamino estaban allí conviviendo con dibujos de desconocidos seres salidos de un mente retorcida y enfermiza. Seres inimaginables luchando entre si como enormes pulpos y extraños dinosaurios que parecían venidos de otra dimensión. Median seis pies de longitud, y tres pies y cinco décimos de diámetro central y disminuya hasta un pie en cada extremo. Como un barril con cinco camellones en lugar de duelas. Roturas laterales, como tallos a mitad de los camellones. En los surcos llamativas excrecencias: crestas o alas que se desplegaban como abanicos. A su lado pequeñas figuras que para nada se asemejaban a los humanos. Tenían la apariencia de una masa de protoplasma, similar a una ameba, con ojos y burbujas creándose y desapareciendo en su superficie. Aparentaban un tamaño de 5 m de radio, y poseen una gran fuerza y resistencia. Estos al principio estaban sometidos pero luego mataban a las bestias que estaban retratadas en orgías de sangre. No faltaban otros, pero sus cabezas de pez, con unos grandes ojos sin párpados. Además de agallas en torno al cuello y manos palmeadas que forman zarpas de color gris verdoso, con el vientre blanquecino y la mayoría tenia piel resbaladiza y su espalda jorobada  cubierta de escamas. Por todos lados acompañaban escrituras y runas de un significado ajeno a cualquier historiador.

-¡Ese hombre esta loco!.-grito Edgar asombrado.

Edgar tenia la peculiaridad de resaltar lo obvio como si un hecho extraordinario.

A pesar de nuestras miradas reprobadoras siguió señalando al bulto que se hallaba al fondo de la celda.

Yo ni siquiera me hubiese dado cuenta sino fuera porque una camisa de fuerza sucia y gastada se erigía como señal de que allí existía vida. Encogido sobre si mismo y de espaldas, una persona permanecía ajena comportandose como si nosotros no estuviésemos. Sobresalida una cabeza con el pelo largo y sucio. El estado de abandono era evidente. Lentamente nos fuimos acercando y poco a poco empezamos a oír una voz hablando para si mismo en un extraño idioma.

- Ph´nglui mglw´nafh Cthulhu R´lyeh wgah´nagl fhtagn.

De pronto callaba y continuaba con su charla

-Shogguts mglw wgah´


Sam se acerco lentamente al profesor.

-¿George?.-mientras le hablaba le tocaba suavemente el hombro.- Tienes visita.


El aludido giro su cabeza.Un hombre con un barba larga y descuidada. En su rostro se marcaba el temor y la incertidumbre como si no supiese bien donde se hallaba. Las arrugas profundas y marcadas habían borrado cualquier atisbo de intelecto. Una mirada vacía y unos ojos vidriosos nos observaban mas sorprendido que asustado. Nos miraba uno a uno intentado  encajar quienes eramos y que hacíamos allí.


-Han venido a verte, George. Quieren hablar contigo.

Pero el resultado fue nulo al momento el interés desapareció al instante. Se giro cara a la pared y volvió a su estado anterior. Como si jamas hubiésemos existido.

-Yo conozco a ese hombre.-dije sorprendido.

-Es normal que lo conozcas fue muy famoso por sus descubrimientos.-me comento Sam.

Apenas sin salirme las palabras de la boca volví a repetir emocionado.

-Quiero decir que conozco a ese hombre... Era amigo de mi padre.

Apenas lo reconocía. Un hombre elegante e integro. Seguro de si mismo. Un triunfador en todos los sentidos y verlo  convertido en un guiñapo me conmovía. Era una de las pocas pistas que tenia para ayudar a mi padre y no sabia como.

-Gio,¿eres tu?. Gio, tienes que ayudarme a encontrar a mi padre. Eres el único que puede hacerlo.

Mientras le decía esto me acercaba con la manos abiertas para abrazarle. Recordando mi niñez cuando venia a debatir con mi padre sobre sus hallazgos y solía jugar conmigo. Entre nosotros existía cierta camaradería hasta que un día algo sucedió entre los dos y nunca volvió a casa.

Lentamente Gio fue girando su cabeza hasta que quedo enfrente de la mía. Un olor a suciedad y inmundicia me rodeo. Pero aun así aguante y mantuve la mirada con la suya y atisbe en el fondo de sus ojos una luz. Algo conecto su mente con la realidad.

-¿How? ¿Eres tu?. ¿Que.. que haces aquí? ¿Donde estoy?.-dijo con voz cansada.

-Creo que son muchas preguntas para responder en un momento.

-Quiero volver a casa. No se quienes son estas personas.-dijo de forma casi inaudible mientras unas lágrima furtiva resbalaba por su rostro.

-Si, Gio. Es hora de volver a casa.-le dije para reconfortarle mientras le abrazaba.




Continuara...

domingo, 7 de febrero de 2016

Capitulo 2.11 "El bosque"

Arrellanado en mi asiento contemplaba distraidamente el paisaje rural que se deslizaba ante la ventanilla. Alcance a ver un canal con una flotillas de barcas. Una fina llovizna mojo los cristales enturbiando la visión de modo que volví la vista al interior del vehículo. Abandonamos nuestro refugio y cruzamos un puente tomando la carretera. Teníamos por delante un largo viaje de pacifica conducción escuchando la radio. Mientras Edgar dormitaba con la boca abierta donde se escapa un hilillo de saliva. Me hacia gracia que aquel tipo al que que hace unos días no conocía se volviera en mi mejor amigo y compañero y lo consideraba como un hermano de sangre al que confiaría mi vida. También orgulloso del gran tandem que eramos al vencer al pobre Stephen aunque era una victoria agridulce. Por un lado nos enorgullecia  haber pasado esta prueba, pero por otro lado al quitarle el traje de goma y descubrir a nuestro amigo magullado nos hacia sentir culpables después de la paliza que recibió. Las horas como los kilómetros transcurrían lentos y lánguidos en una sucesión de paisajes anodinos y repetitivos A nuestra izquierda apareció la desviación y quinientos metros mas allá un camino rudimentario, pedregoso y sin asfaltar. Paramos el coche ya que era bastante posible que los bajos del coche se rompieran.

-Madre mía, si esto es un camino de cabras.

Dupont saco unos linternas y las repartió. Tras encender las luces ante nosotros se mostró un lugar terrorífico y espeluznante.

Un denso bosque con arboles torcidos y tronchados intentaban elevarse inútilmente como si buscasen respirar. Pero si esto de por si era estremecedor, nos dimos cuenta que no estábamos solos. Cientos de ojos nos observaban curiosos y expectantes.

-¿Cuervos?. Son cuervos. Vaya Anabelle estaría feliz. Sabéis es su pájaro fetiche. No se porque tiene una conexión especial con ellos. Hace años tuvo uno. Se cayó del árbol y...

-¡Chist! Silencio.-ordeno en voz baja el mayor.

Edgar callo y Dupont nos conmino a ir andando. Yo me pegue a su lado asustado.

-¿Porque hay tantos cuervos?.-pregunte con una voz que casi no oía.

- Hace siglos aquí hubo una batalla importante. Murieron miles de hombres. Una verdadera sangría. Los pocos que sobrevivieron les dieron dos opciones.

-¿Cual es?.-pregunto Edgar con los ojos bien abiertos mientras hacia un barrido con su linterna.

-O morían ejecutados o si llegaban a la isla a nado serian libres.-Dupont callo por un instante y resoplo.-Ninguno llego. Ni uno solo.

-Es cruel.-apuntille.

-Si, pero la guerra es así. Las almas de los vencidos están aquí en la tierra. Condenados junto con su sangre. Y los cuervos son los ganadores. Si algún perdedor intenta escapar sera pasto del ave negra que engullirá su alma perdida condenándola al infierno. Ya que estas aves se alimentan de esta esencia al ser carroñeros.


Sobra decir que los negros pajaros nos miraban atentos y oíamos sus “rrok-rrok”, profundos y cavernosos que nos erizaban la piel. Como si nuestra presencia fuera una sacrilegio y entre ellos fueron avisandose de nuestros movimientos. También a medida que nos acercábamos al final del camino unos « toc-toc-toc», un «kraa» seco y ronco, un graznido gutural y bajo así como varios gritos de naturaleza casi musical nos iban dejando atrás. Quizás se alegraban porque nos alejábamos aunque la verdad nunca lo supimos. Finalmente sin darnos cuenta salimos del bosque y la sensacion de ahogo desapareció. El aire denso y viciado que existía en el pasaje que dejábamos atrás y que hizo que  nuestros pulmones arañasen cada partícula de oxigeno termino. Nuestro pecho se lleno de un soplo fresco y limpio hasta quedar harto.

-Tendremos que volver por el mismo camino, ¿verdad?.-pregunte temiendo la respuesta.

-Por desgracia si. Pero una vez en el psiquiatrico buscare alguna alternativa.


Tras pasar una hondonada acabamos de ascender una empinada ladera y un perezoso sonido acuoso llego a nuestros oídos.

-Nos acercamos.


Era uno soniquete pesado y denso. Como si el agua le costase moverse, a la vez que un olor fétido y maloliente hizo arrugar nuestras narices.

-Por lo visto este agua tiene gas que proviene del fondo. Seguramente vais a oír pequeñas explosiones por la liberación de las emanaciones.

Y al fondo bajo la luz de la luna imponente la isla. Una roca inmensa, salida de no se donde y allí se había quedado. Sobre ella se apreciaba el hospital .Un miedo primitivo y cerval se adueño de mi cuerpo

Las aguas, la isla y el psiquiatrico junto con el bosque ahondaba en nuestros miedos mas primitivos e irracionales metiéndose dentro, muy dentro. En un lugar donde no podías expulsarlo. El legado de aquel sitio se palpaba ya no eran cuentos ni habladurías. Algo intangible se notaba alrededor, asfixiante y pegajoso. Un pavor ancestral que dominaba tus sentidos haciéndolos sumisos a ese pánico y sumiéndolos en un caos abismal.


Nos acercábamos a la orilla y advertimos que dos tipos nos esperaban sentados en una hoguera. Cuando estábamos cerca de ellos nos sorprendió sus uniformes. Parecían que ambos se hubieran intercambiado los trajes.

Un tipo largo llamado Jhon Burdick. Era un hombre delgado y con una mata de negro cabello pocas veces peinado. Tenia una risa nerviosa y parecía estar siempre alerta. La camisa le sobresalia por encima del pantalón. Cada cierto tiempo la metía dentro pero era una labor inútil. Asimismo los pantalones estirados hasta tal punto que se veían sus negros y gastados calcetines. A su lado Artur Mooney, un tipo bajito y corpulento de ojos maliciosos cara redonda y bigote encanecido. Al contrario que su compañero llevaba los pantalones y mangas de camisa remangadas y por debajo de la cintura dentro del pantalón se observaba como el resto de la prenda se había metido arrugada y con prisas. A pesar de ello ambos exhibían orgullosos en el cuello del uniforme las insignias de guardas.
Tras las presentaciones de rigor fuimos escoltados a la nave.
Cerca de ellos un rudimentario embarcadero donde se mecía tranquilamente una vieja lancha con un toldo y unas bancadas para ir mas cómodos. Caminamos sobre los viejos tablones que llevaba hasta una pasarela que conducia a la embarcación. Tenia unos quince metros de eslora y amplias cubiertas y dos helices con motor de gasolina. El casco estaba pintado de negro algo descolorido. En la proa destacaba el timón y enfrente un potente foco. Tampoco le faltaba un habitaculo para recoger herramientas y utiles que daba paso al interior por lo demas no era muy grande pero si rápido y bastante maniobrable en este turbio elemento.
Cuando nos dirigiamos a la cubierta de popa ambos se nos adelantaron para darnos la bienvenida al barco.
-Bienvenido a bordo, monsieur Dupont.-dijo Mooney
-Hermoso barco....-mintio el mayor.
-Yo no diria tanto, pero he de reconocer que al igual que una buena esposa,es fiel y servicial.



Mooney saco un mugriento palillo se lo puso en la boca nos miro con una sonrisa siniestra se sentó y recogió un palo y una pequeña navaja de su bolsillo que empezó a desbastar mientras de rato en rato nos miraba y volvía a su ocupación. Empezó a hablar para si mismo.

-Allí abajo hay muchos secretos silenciados. Venganza, asesinatos y odios permanecen ocultos. Desde el bosque de los cuervos pasando por esta ciénaga llegando a la isla de los abandonados, todo esto es el imperio de la parca. Fue y sera por los siglos de los siglos.

Después escupió a su lado y el esputo chapoteo. Dando fin al discurso como si fuese el broche final perfecto de su charla.

-¡Amen!

Dupont se quedo al lado de Burdick que manejaba el timon en la cabina de mando. Los latidos de los viejos motores empezaron a sonar mientras Mooney se habia levantado para soltar amarras, las recogio en cubierta y volvio
a su sitio. El mayor, pensativo junto al tipo parecía estar en alerta y a punto de saltar en cualquier momento. Lo poco que lo conocía me decía que existía algo que inquietaba su mente y no acaba de comprender.
A medida que la quilla surcaba las aguas estas fueron volviendose mas oscuras. Burdick hizo sonar la sirena a modo de señal por lo que hubiese a nuestro alrededor. La gelida brisa aumentaba a medida que se acercaban a la isla. El mayor metio las manos en los bolsillos y se encogio sobre si mismo.
Cuando el silencio se prolongo demasiado el mayor miro de soslayo al tipo:

-Deberías presentar una queja al encargado de los uniformes.-dijo de manera neutral como si fuese una conversacion trivial aunque observo un movimiento tenso casi imperceptible en la mano del otro.

-Si, seria lo mejor.-respondió intentando no mostrarse nervioso.-Pero por desgracia es un recomendado de mi superior y lo tienen en alta estima.

Para amenizar el ambiente me volví hacia Edgar que permanecía absorto y melancólico mirando el infinito.

-Bueno que contabas antes de Anabelle.

Le dije para animarle y de paso saber mas sobre ella. Un poso de añoranza creció en mi interior. Echaba de menos su presencia y aunque no quería aceptarlo del todo un sentimiento iba creciendo en mi corazón por su hermana.

Edgar se giro y su rostro cambio mostrándose mas afable y receptivo.

-Hace años se encontró un cuervo herido. Lo llevo a casa y lo fue cuidando con mucho mimo. A veces cogía las joyas de mi madre y las escondía en la casa. Ya sabes, diademas o pulseras. Cuanto mas brillantes mejor. Era su fiel mascota. Hasta que un día...

Entonces Edgar encogió el gesto y el mutismo volvió.

-¿Entonces que?.-le presione.


Levanto la mirada como si volviese de muy lejos y retomo el relato.


-Una noche mis padres se iban de fiesta. Anabelle estaba tranquilamente en el sofá con el cuervo acariciándolo. Todo parecía ir bien. Mi madre apareció deslumbrante con un  traje elegante y sus joyas. Las pulseras y la diadema de plata engarzada con brillantes. De repente el pájaro salio volando rápidamente y empezó a atacar a mi madre, la cabeza, los ojos. Era horroroso. Mi madre se defendía como podía. Mi padre y yo intentábamos quitar esa alimaña y mi hermana chillaba pidiendo que no le hiciésemos daño. Finalmente arrancamos a la bestia y la echamos a la calle. Mi madre no sufrió grandes daños por suerte pero si quedo bastante traumatizada por la experiencia y esa noche no salieron. A veces solíamos ver a un cuervo rondar por nuestra casa pero nunca supimos si era el mismo ya que nunca se acercaba a nuestro hogar.

-Es una historia terrible.

-Sip pero algunas veces sigo oyendo graznidos en casa y temo que Anabelle tenga en su poder ese maldito bicho u otro.


Me hubiese encantado seguir hablando de este tema pero el viaje tocaba a su fin. La barcaza se arrimaba al pequeño embarcadero. Y la luna parecía colocada ahí simplemente para iluminar aquel último y trágico lugar.

Mientras el hombre mas alto de la manera mas teatral se giro abrió su mano, estiro el brazo y dijo:

-¡Bienvenidos a Jharkam!


Continuara...













domingo, 17 de enero de 2016

Capitulo 2.10 "La prueba"

Tras esta revelación nos acostamos tarde y apenas pudimos pegar ojo. Nuestra imaginación se empezó a excitar imaginando en las consecuencias que tendría todo esto en nuestras vidas. Seis horas después nos levantamos y tomamos una ducha. Nos vestimos y bajamos a desayunar.

Mientras sorbíamos nuestros cafés y mordisqueabamos unas tostadas de pan de molde con mantequilla. Escuchábamos a Dupont que parecía que ni siquiera se había acostado. Estaba impecable y fresco al contrario que nosotros unos aauténticos desechos humanos.



-Georg Danfhord era un reputado investigador y arqueologo de civilizaciones antiguas voló al Ártico con un grupo de colegas. Oficialmente eran una misión científica para investigar la biodiversidad de la Antartida. Pero en realidad eran un grupo contratado por el gobierno en secreto para descubrir cualquier atisbo que nos pudiese servir para hallar vida preterrestre y también tecnología para que nuestro país fuese una superpotencia.Pero, algo ocurrió. ¿El que? Nadie lo sabe. Solo volvió él. Bueno su cuerpo. De su boca solo salían incoherencias y extrañas palabras de un idioma desconocida. A veces miraba aterrorizado hacia atrás y gritaba:"Tekeli-li. Tekeli-li"

-Es horrible.-dijo Edgar asustado.-¿Y nunca se supo que sucedió?

-Nunca, su mente estaba tan trastornada que no reconocía ni el mundo que le rodeaba. Hablaba de extrañas construcciones que tocaban el cielo y seres enormes con tentaculos. En fin un disparate detrás de otro.

-¿No se envió ningún grupo de rescate?¿U otros investigadores?

-La operación se cerro visto los resultados. Teníamos miedo también de que se filtrase a la prensa y se desatase el escandalo. Todo se cerro y olvido. Hasta hoy.


-Todo esto es muy interesante. Pero ese hombre esta loco. No puede ayudarnos.-dije pensativo.

-Por desgracia así es. Si hubiese alguna manera de que recuperar sus cordura.

-Creo que ya lo tengo.-nuestro científico dio con una solución. Era agarrarse a una clavo ardiendo porque tenia pocas probabilidades de éxito.

-Puede funcionar. Tendré que pedir algunos favores pero es posible.-dijo Dupont.-Bien nuestro objetivo esta internado en el hospital psiquiatrico de Jharkam.

-¿Jharkam? ¿Ese Jarhkam?.-dijo asustado el joven investigador.

-Ese Jharkam.-dijo resuelto Dupont.

-¿Que sucede?.-dijimos Poe y yo al unisono.

-Jharkam esta en la isla Lazarus. Un lugar terrible en medio de un lago pestilente y hediondo donde no existe vida. También la llamaban la isla del Infierno o Sin retorno. En la antiguedad durante las plagas los apestados eran llevados allí y dejados a su suerte. La posibilidad de volver a tierra nadando era nula dado las fuertes corrientes que existen. Era el mejor sitio para edificar un manicomio. Algunos inquilinos decían ver y oír fantasmas. ¿Pero quien hace caso a un loco?

Dupont pego un golpe en la mesa.

-¡Ya basta! Eso son habladurías. Estas asustando a los chicos. Ahora centremonos en nuestro objetivo.

Quizás no era tan buena idea ir allí. Pero sabíamos que el mayor iría aunque fuese sin brazos y sin piernas con tal de hacer su trabajo. -Seguramente mañana tendremos el permiso para conseguir la custodia. Y a vosotros dos os quiero listos para la acción mañana a primera hora.¿Entendido?

-Si.-dijimos asustados. Ahora sabíamos porque había llegado a mayor.

-Si,¿que?

-Si, mayor.

-Así me gusta. Traeremos a ese tipo aunque sea rastras y vamos a desentrañar este misterio cueste lo que cueste.

Dio media vuelta y se marcho mascullando por lo bajo.


-Todo esto me parece una locura..-dijo apesadumbrado Poe.

-Y a mi también. Pero debemos seguir hasta el final y rescatar a mi padre y asegurar la seguridad de tu hermana para  que no corra ningún peligro. Ese es nuestro cometido. Por eso iremos hasta el final. O nos llevara ese bruto.


Pensábamos que ya no volvería Dupont pero retorno. Nos miro de forma paternal, mostrando su cariño y preocupación por nosotros.

-Chicos, se que tenéis miedo y estáis asustados. Esto es nuevo para vosotros. Veo en vuestra mirada miedo y angustia. Pero os necesito. Ninguno de nosotros puede hacer esto solo. Somos un equipo. Y para ello os voy a adiestrar y a enseñar a luchar y a defenderos. Si algo me ocurre, vosotros sois la ultima linea de defensa. Y ahora, venid conmigo.

 Le acompañamos, entonces supimos que nada volvería a ser lo mismo. Nuestros antiguos yos estaban en plena transformación. Ahora aprenderíamos a ser mas decididos, mas racionales y mas seguros ante lo desconocido. El mayor fue nuestro maestro y nuestro guia disipando nuestros temores. Nos convirtió en los mas leales y dispuestos agentes de Arcadia.


Por suerte por temas burocráticos la orden para recoger al científico de Jharkam se retraso unos días. Y esto nos dio mas tiempo para aprender técnicas de lucha, defensa y armas. Ahora parecía que hubiésemos nacido para este trabajo.


Por fin recibimos la orden para partir al día siguiente temprano. Dupont se acerco a nosotros ufanos y nos dijo:


-Mañana es el gran momento, por eso tengo una sorpresa para vosotros. Acompañadme. Tengo algo que os va a encantar.



Para nuestra sorpresa bajamos varios niveles. Poe y yo nos miramos sorprendidos ante el tamaño de las instalaciones. Cuando pensábamos que apenas habría dos pisos descubrimos que debajo de donde hacíamos vida existían mas construcciones. Lugares mas subterráneos, oscuros y húmedos donde parecía que hacia milenios nadie había pisado.


-Sorprende, ¿verdad?-dijo el mayor.

-Si, la verdad esperábamos que Arcadia fuese mas pequeño. Apenas una laboratorio, un almacén y poco mas.-contesto Edgar.

-Bueno esto es la parte mas secreta y mas segura. Por ejemplo esta sala.

Y nos invito a entrar. Era un lugar enorme, circular y totalmente desnudo. Nada de mesas, sillas o mobiliario. Tenia varias salidas que estaban cerradas por unas enormes rejas. Un aire frió y húmedo salia de ellas. Miramos hacia arriba y sobre nosotros coronaba un corredor donde se podían apostar personas mirando como el espectáculo que se desarrollaba abajo. A mi me recordaba a los antiguos circos romanos. Mi cuerpo dio un respingo al pensar que yo podría ser parte de ese entretenimiento. A todo ello la iluminacion no era escasa pero si la justa para ver donde estábamos sin deslumbrarnos.

Un ruido metálico nos sorprendió y cuando nos dimos la vuelta nuestra puerta de entrada estaba cerrada por otra contundente reja metálica.

-¡Mayor! ¡Mayor se ha cerrado la puerta!

-¡Saquenos de aquí!!

Pero nadie contestaba.

-¿Que ha sucedido?.-me pregunto Edgar.-Estaba a nuestro lado y de repente...

-Desapareció. Es extraño.

Ambos nos miramos entre la sorpresa y el miedo.

Un sonido lúgubre y siniestro llego a nuestros oídos.

-Bueno.-conteste tranquilo.-Ahí lo tienes, el mayor esta abriendo la otra puerta. Seguramente debió cerrarse por accidente y ha abierto otra salida.

-¿Y porque no abre la misma por donde hemos entrado?-dijo Edgar.

Me dirigí muy seguro hacia la puerta

-No lo se, Edgar. Ya sabes cosas de militares y eso.-mientras decía esto hacia gestos mostrando a Poe que su pregunta me parecía de lo mas estúpida.


Cruce el quicio de la salida. Entre la luz vi una extraña sombra. Ahora la cuestión de Edgar no me parecía tan absurda.

-¿Dupont? ¿es usted?.-pregunte asustado.

Un extraño ser bípedo, negro y escamoso se dirigía hacia nosotros. Con su boca abierta y dientes afilados se escapan bufidos guturales y unas babas pastosas caían chocando pesadamente sobre el suelo. Mientras unos extraños brazos largos y con formas de aletas que arrastraba por el suelo.


-¡Edgar,correee!!!.-grite histérico.-Creo que a ese no le han dado la cena.

Se que suena absurdo. Correr a donde, estábamos encerrados pero en ese momento lleno de terror hasta el parsoxismo hacia que la racionalidad no fuese una opción.


Edgar gritaba y parecía que intentaba empequeñecerse para meterse a través de los barrotes mientras estiraba los brazos. Un ruido familiar nos confirmo que la puerta donde entro el monstruo estaba cerrada y nosotros con él.

Angustiados miramos una salida. Imposible.

-Quizás podemos cansarle mientras corremos y lo esquivamos.-propuso Edgar.
- O contarle un cuento.

-¡Mayor! ¡Dupont!.-grite a través de las rejas.

Pero nada. Solo silencio.

-Edgar, estamos solos.

-¿Queee?.-dijo Edgar.

-Creo que es una especie de prueba.

-O vencemos o morimos.

-Si es una forma de exponerlo. Pero supongo que de alguna forma tienen que evaluarnos.

-Ahora se va a enterar  como las gasta un chico de Beenfit Street.

Mientras se subía las mangas, adopto una posición de defensa. Se acerco ladeo su cuerpo y soltó un derechazo contra la bestia. Ni se inmuto, dio un enorme aletazo que impulso al pobre Edgar varios metros.

-Creo que no va a ser tan fácil.-dijo dolorido mientras intentaba levantarse.-Ahora entiendo porque no tenia que haberme dejado siempre las lentejas.

Tome carrerilla y salte sobre él a la vez que impulsaba que encogía mi brazo para soltar un puñetazo con toda mi fuerza. Ni siquiera lo toque. Otro golpe con la aleta me hizo girar en el aire, perder el equilibro y caer.

Momento que aprovecho mi compañero para soltarle una patada para que perdiese la estabilidad. Craso error. Mientras le daba me acerque por la espalda para acabar también caído y dolorido. Estaba claro que necesitabamos una estrategia o pronto seriamos una masa de moratones y sangre.

-Edgar vamos a atacar a la vez.-dijo eufórico. Mas que nada para animarnos.
-Si, somos un duo invencible.-dijo rudamente.


Fuimos corriendo a la vez y nos echamos sobre nuestra presa. Pero tarea pueril giro sobre si mismo y volvimos a acabar con nuestras costillas en el duro suelo.

-No lo veo claro.-dijo Edgar.

-Claro. ¡Eso es!. Eres un genio, Edgar. Atacale.

Edgar medio levantado me miro como si me hubiese golpeado la cabeza y solo dijese incoherencias.
-Lo siento. Me perdí la clase de apalear monstruos.-me contesto
Me acerque a la bestia lentamente mientras le hablaba.
-Eh, amigo.-moví la mano para llamar su atención.-¿Que tal?. Vaya si yo tuviese una cara como esa pediría que me devolviesen el dinero.
Medio tambaleándose Poe se acerco a nuestra nemesis y en el momento que iba a derribarlo de un aletazo me quite la camisa y se la puse  encima de la cabeza. Hice un nudo. Estaba ciego. Era nuestro momento. Los golpes empezaron a caerle por todos partes.

-¡Mayor! ¡Auxilio!.-esa bestia hablaba y su voz me sonaba familiar.

-Muy bien chicos.

-¿Mayor?.-dije confuso mirando a todos los lados.

-Esto aquí arriba. Felicidades, sois los primeros en pasar la prueba.

Alzamos la vista y Dupont nos miraba satisfecho desde el mirador. Al final si que había sido una lucha de gladiadores. Y el mayor era nuestro Cesar que decidía quien ganaba y quien perdía.

-Habéis superado el examen. Lo esencial es trabajar en equipo. Mientras luchabais por separado erais un objetivo fácil. Sin ideas, ni estrategia todo estaba perdido. Pero tu, Howard has enfocado el problema desde otro ángulo y has encontrado la solución. Estoy orgulloso de vosotros.

Dupont estaba a punto de retirarse cuando volvió preocupado.

-Y llevar a Stephen a la enfermería con la tunda que le habéis dado creo que estará unos días de baja.

Edgar y yo miramos a la piltrafa derrotada.

-¿Stephen?.-dije sorprendido.

-¿Eres tu?.-pregunto Poe.

La bestia asintió lentamente y dolorida.

-Siii.....-se oyó débilmente

Continuara...






domingo, 27 de diciembre de 2015

Capitulo 2.9 "Misterio guarda misterio"

Tras ir a nuestras habitaciones, asearnos y cambiarnos de ropa. Estuvimos listos para que Bautista nos pasara revisión antes de ir al comedor. Tras una comida exquisita y una buena charla. Dupont continuo mostrándonos mas instalaciones de la base. Lo mas interesante fue descubrir el almacén repleto de antiguedades y extrañas piezas lo que nos daba una visión de la envergadura de sus investigaciones. Empezando por milenarias civilizaciones hasta objetos de naturaleza no humana pasando por raros libros de hechizos, magia o vudu. Como bien decía, todo aquello que no entraba dentro de lo racional pasaba a su departamento fuese cual fuese su naturaleza. El mayor nos hablo de nuestro futuro adiestramiento sobre todo en lucha y defensa personal. Consideraba que era la base para nuestra seguridad  visto los sucedido con los chacales. Era sabido que estos como cualquier criminal era capaz de cualquier acto para conseguir sus propósitos y nosotros unos imberbes jovencitos totalmente ignorantes de este modo de vida necesitabamos una aprendizaje rápido para cualquier tipo de situación. Pasaron las horas y la cena llamaba a nuestra puerta. Bautista escondía ante esa fachada antipática y dura un competente cocinero capaz de hacer palidecer al chef mas notable.


Tras la agotadora jornada solo pensábamos en sentarnos y degustar la cena que fue un regalo del cielo. Transcurría todo en silencio. Cuando un ciclón entro en acción.


-¡¡Lo conseguí!! He abierto el cilindro.

Todos nos sobresaltamos ante la impetuosa entrada de Stephen.

Excepto Bautista que lo miro de forma desdeñosa y alzo una ceja mostrando incredulidad mientras alzaba elegantemente su cuchara.

-Señor, ¿se acerca el fin del mundo?

-No.-respondió el joven azorado.

-¿Alguna hecatombe en ciernes?.-mientras preguntaba permanecía inamovible con la cuchara en la mano.

-Pues no.-respondió mirando al suelo.

-Esta sopa de almejas con bacon y verduras tradicional es una receta familiar que ha pasado de generación en generación a través de mi familia. Por eso le ordeno que coja una cuchara, se siente a la mesa y cene. Y le muestre el respeto que se merece a esta maravilla culinaria. Seguro que esa importante noticia que nos tiene que dar podrá esperar unos minutos.

-Jóvenes, ¡que modales!.-dijo finalmente mientras con gran dignidad sorbía su sopa orgulloso de su plato y su victoria.

Dupont levanto las manos en señal que no podía decir nada ya que Bautista tenia toda la razón y no existía motivo para replicarle.


Sthepen con la cara roja por la vergüenza arrastro los pies al armario de los cubiertos y después de cogerlos se sentó a nuestro lado. Nos miro y hundió su cabeza para cenar sin dirigir la palabra a nadie. Finalmente la paz llego al lugar y tras la cena. Bautista se quedo a recoger y a limpiar mientras los demás marchábamos al laboratorio.

-Hoy es martes, ¿verdad?.-pregunto Dupont

-Si.-dijo Sthepen guiñando uno ojo a todos.- Hora de serial.


-Y ahora marchense tengo asuntos importantes que hacer.-contesto como si no hubiera oído nada.

Estaba claro que  no quería perderse su programa preferido. Nos costaba creer que ese hombre tan orgulloso y altivo llorase ante una radio novela.


Sthepen acelera el paso no podía perder mas tiempo y con gestos nos animaba a que fuésemos mas ligeros.

-Debe ser muy relevante lo que tienes que enseñarnos para llegar tarde a cenar un martes. Bautista es como un elefante, no olvida nada.


El eco de nuestras pisadas resonaban en las paredes. El impaciente científico abrió la puerta del laboratorio. Y se quedo parado delante de nosotros sin dejarnos pasar y poniendo la mano delante.


-Prepararos para una nueva era. Vais a ver algo que ni en vuestros mejores sueños podéis imaginar.


Se aparto ceremonialmente como si fuésemos a ver el mayor misterio del mundo resuelto y en cierta manera no le faltaba razón.


Nos arremolinamos alrededor de la mesa donde estaba el cilindro abierto. Y varios pares de ojos observaban extasiados y boquiabiertos lo que estaba delante nuestro. Algo impensable e inimaginable.


-¿Un pergamino?.-dijo Poe asombrado.

-¿Eso es todo?-comento Dupont.

-Bueno, bueno como verán el cilindro tenia una medida de seguridad.

El cilindro tenia un tubo similar al cristal conectado a la abertura. Y enrollado en el tubo estaba el pergamino.

-Cualquier intento de forzar la cerradura hubiese roto el sistema de seguridad y destruido su interior con ese extraño liquido que quiero analizar. Al abrirlo de la forma correcta se ha desprendido el contenido.


A pesar de todo seguíamos sin comprender porque algo tan moderno contenía un simple manuscrito con extrañas escrituras.


-¿Que mas nos puedes decir? Llevas toda la tarde metido, seguro que tienes mas cosas que contarnos y de momento nos estas dando migajas.

-Bien aparentemente este documento data de  la Edad Media.

-¿Que hace eso en un artefacto del espacio? Podría ser una historia de "Historias Fantásticas".

Stephen puso cara de sorpresa.

-¿Tu, también?

-¿Yo?¿Yo, que?

-Historias Fantásticas, eres fan.

-Si.-dije timidamente. Me daba vergüenza reconocer ante todos ser un lector empedernido.

-Yo a tu edad los coleccionaba todos. Seguro que tengo algunos números antiguos en mi cuarto.

Dupont tosió para poner un poco de orden. Sthepen se recompuso.

-Ah, si. Bueno me pregunte porque esta diferencia cronológica lo normal seria algo mas moderno. Pensé que era piel de vaca de primera calidad como se hacia en esa época para los mejores manuscritos. Pero me equivoque.

-¿Porque?.-pregunto Poe.

-Es una falsificación.

-¿Es falso?.-dijimos todos a la vez.

-Bueno si y no. Realmente no es pergamino al uso. Ni siquiera es lo que parece.

Acerco su mano al papiro y empezó a tocar los textos. Para nuestra sorpresa los signos que tocaba se iluminaban.

-Esto esconde algo. Tiene una clave. Es un mensaje cifrado con apertura de seguridad. Alguien se tomo muchas molestias en ocultarlo. Quiso pasarlo desapercibido en su época.

-¿Quieres decir que esto es una comunicación de hace de 1000 años?

-Sip, pero no tengo ni idea como abrirla.

Dupont se quedo muy serio. Y nos miro a todos.

-¿Se quien puede ayudarnos?.-dijo el mayor.

Hawk se junto las manos y se las froto en señal de triunfo.

-Perfecto. Todo solucionado. Lo traemos y sabemos que puñetas esconde esto.

-No es tan fácil.-dijo apesadumbrado.

-¿Que sucede,mayor?.-pregunte asombrado por nombrarlo con su grado militar.

-La persona que puede desentrañar este misterio esta encerrada.

-¿Es un asesino, un ladrón, un estafador?.-pregunto Edgar.

-Peor.

Creo que todos pusimos cara de sorpresa. Que puede haber peor para la sociedad que un hombre encerrado por cualquier delito contra la sociedad como los que nombramos.

-Esta loco. Acabo en un psiquiatrico. Encerrado de por vida en una celda acolchada de aislamiento.


Continuara...

domingo, 6 de diciembre de 2015

Capitulo 2.8 "Arcadia"

Ya casi era mediodía cuando Dupont paro el coche. Allá en lo alto del cielo, sobre un sol descolorido se cernía un pájaro negro solitario dando vueltas sobre un mismo punto. Edgar se restrego los ojos y de forma perezosa se estiro sus vestimentas, finalmente como yo descendió del coche. El viento era cada vez mas fresco y en aquel momento soplaba con fuertes rachas de manera caprichosa parecía que sonaban como las salvas de  grandes cañones. Curiosos y muertos de frió observamos a donde nos había traído el destino. Un lugar en tierra de nadie donde la maleza y el abandono campaban a sus anchas. Enfrente de nosotros un destartalado y roñoso cartel anunciaba una obra magnifica de casas en un sitio privilegiado al menos lo era hace 30 años. Ahora era una ruina y un sueño olvidado. En ese pedregal y casi escondido tras el olvidado anuncio se erigía una vieja casa que intentaba sin conseguirlo mantener la dignidad perdida. Parecía de lejos una musgosa roca vista a través de una pantalla de arboles llenos de hojas y vegetación descontrolada. Escondida la roja fachada, descolorida por el tiempo intentaba llamar nuestra atención dando una nota de color cálido y brillante en medio de manchas de césped, parterres y abetos. El empedrado patio que mas parecía un ciénagal y a su lado un muro a medio construir.



-¿Pero esto que es? Esto es una urbanización en mitad de la nada. Una casa en medio de un desierto sin vida ni gente. ¿Donde nos has traído?-proteste.


Desconcertados fuimos andando mientras para reprimir nuestra ira íbamos dando patadas a las piedras que aparecían en  nuestro camino como si fuesen culpables de nuestra mala suerte.


Tras andar varios metros nos detuvimos en la vieja casa . La típica edificación de aquella época actualmente desfasada y pasada de moda. Tenia tres pisos y tenia tres partes bien diferencias en la parte izquierda la primera planta tenia un mirador  acristalado que sustentaba otro mas pequeño en la segunda planta  para acabar remachado en la tercera una pequeña terraza al aire libre para pasar las noches de verano soportado por pequeñas columnas inspiradas en el arte antiguo. En el centro la entrada grande soportada por dos recias columnas que aguantaban el segundo y tercer piso ambos con grandes ventanales y remachado por una buhardilla que sobresalia por encima del tejado. La parte que estaba al lado del muro
también tenia un mirador y en la parte superior dos plantas con sus correspondientes ventanales y todas con viejas y desgastadas cortinas. En el lateral otra entrada con otro elegante cenador cerrado.


-Este sera vuestro nuevo hogar.-dijo con todo el animo que pudo.

Si vio nuestras muestras de desprecio no lo pareció.

-Y ahora vayamos a lo importante.-dijo de nuevo.


Para nuestra sorpresa se dirigió al inacabado muro y no hacia la casa. Pensábamos que algo le había afectado cuando empezó a tocar los desgastados ladrillos de esa pared.

-¿Donde estas? ¿donde estas?-decía mientras tocaba nervioso los ladrillos.

Edgar y yo nos miramos confundidos.

-¿Que le pasa?-dije contrariado.

Edgar me miro y hizo la señal de que estaba loco mientras con un dedo giraba alrededor de su sien, cruzaba los ojos y sacaba la lengua.
-El sol y el viaje han acabado con su cerebro.-dijo Edgar de forma ceremonial y funesta mientras entrecruzaba los dedos y miraba hacia abajo enfatizando sus palabras como si hubiese tenido una gran perdida.

-¡Por fin!-dijo exultante.-Siempre me pasa lo mismo.

Dupont extrajo un trozo del muro y detrás suyo una manivela descansaba en su interior. Empujo la manivela hacia atrás y un ruido sordo sonó mientras parte del muro se metía hacia adentro. Sin esfuerzo desplazo la puerta camuflada hacia un lateral mostrando una oscura entrada.

Orgulloso se giro hacia nosotros.

-Señores aquí tienen uno de los mejores trabajos realizados por los muchachos del departamento.

Nosotros con los ojos bien abiertos no dábamos crédito a lo que veíamos. La casa y el muro eran un engaño para aquellos que no supiesen lo que están buscando.

Entramos aun sorprendidos cuando el agente cerro la puerta. Dentro se agradecía el cambio de temperatura. Hacia calor pero no demasiado.

Nuestros cuerpos recibieron este cambio con gratitud.

Seguimos andando por un iluminado pasillo hasta llegar a un ascensor.

-Bien, os aviso. Desde aquí se puede acceder a la casa pero por motivos de seguridad la puertas y ventanas están cerradas para evitar miradas curiosas. Vereis que delante de las ventanas hay unos paneles. Allí se han colocado unas pantallas negras para que nadie puede mirar el interior de la casa y de la sensación de abandono.

Tras apretar el botón iluminado y esperar unos segundos la puerta del elevador se abrió.

-Hay tres botones. Uno para salir por aquí. El segundo piso da acceso a la casa y...

-¿El tercero?.-dijo Edgar curioso adelantandose a mi pregunta.

-Ese es el mejor.-respondió Dupont guiñandonos un ojo y con cara de travieso.


Descendimos hasta la planta inferior y allí nos espera un comité de bienvenida.

-Ahora estamos en el corazón de Arcadia, el sanctasanctórum de nuestra división. Y estos son el mejor equipo y quienes se encargan de que todo funcione.

Un largo y iluminado pasillo excavado en la piedra daba a diversas habitaciones de misterioso uso. Ante nosotros un joven pecoso de pelo revuelto y mirada aguda.  Su rostro tenia un aire infantil, entre sus manos para nuestra sorpresa guardaba el cilindro hallado en la catedral.

-Este es y que no os engañe su aspecto, el teniente Stephen Hawk. Según creemos ha descubierto una loción de la eterna juventud y por eso presenta esa imagen de pubertad.

-No os dejéis engañar por el mayor. Me pagan tan poco que el resto me lo dan en halagos y lisonjas.

Edgar y no nos sorprendimos ante el grado del señor Dupont. Tras nuestra sorpresa hicimos las presentaciones de rigor al muchacho.

-Por cierto.-dijo el científico mostrando nuestro hallazgo y nos guiñaba un ojo.-Esto es muy interesante y creo que voy a ponerme ya mismo a saber que secretos esconde. En cuanto tenga algo os informo. Además  hemos conseguido los permisos para que nos traigan el sarcófago de la iglesia. Tengo muchas ganas de examinar ese extraño ser.

-Estupendo, desde luego cuando tienes un misterio entre manos eres implacable.

-En mis tiempos eso seria mala educación, mayor.-dijo un hombre de mediana edad que estaba a su lado.


Dicho hombre era un tipo estirado y con un fino bigote. Una mirada escrutadora. Casi calvo tenia cuatro pelillos peinados con gomina. Vestido con un uniforme de mayordomo en su pecho lucia orgulloso una condecoración.

-Este tipo tan alegre y simpático es Bautista.

Al oír el comentario hizo un mohín de desprecio y nos miro como si fuésemos dos cobayas invadiendo su territorio.

-Perdone la observación. Pero están sucios y desastrados. Antes de comer les vendría bien una limpieza.

-Por supuesto, Bautista. Por supuesto. Si no te importa podrías recoger sus maletas y llevarlas a sus habitaciones

-Ya lo he hecho, mayor. Y como vera le he traído al descarado pecoso y ese ridículo artefacto. Y no solo eso he aparcado en coche en el su lugar de camuflaje

-No se como lo haces, Bautista. Pero como siempre tan eficiente.

-Es mi trabajo, señor. Es una entretenida charla pero si me disculpa otros quehaceres reclaman mi atención.-Bautista lo dijo con tal pasión como si estuviese leyendo la lista de la compra.

-Si claro, claro. Marche y gracias por todo.

-Señor. A las 2:00 es la comida es espera con la puntualidad que es habitual. Y esto va por todos y en perfecto estado de revista.-mientras acaba la frase sus ojos nos miraban dando por sentado que el mensaje iba para nosotros.

-No se preocupe yo les mostrare sus habitaciones.

Una vez hubo marchado Bautista fuimos al laboratorio.

-Perdonarles es un gran trabajador y eficaz. Pero a veces se extralimita en su trabajo.-nos comento Dupont quitando hierro a los comentarios de Bautista.


Dos enormes puertas metálicas daban acceso al lugar donde Stephen trabajaba. Tras un ruido se abrieron las puertas y nos descubrió una gran sala llena de tubos de ensayo, matraces. Mesas llenas de mil y un aparatos y armarios metálicos con  instrumental de las mas diversas formas para todo tipo de trabajos.

-Bienvenidos a mi humilde morada.-dijo jovialmente

-Solo le falta traerse el colchón y dormir aquí.-apunto Dupont divertido.

-Este cilindro es fascinante.

-¿No se puede abrir con algún estilete o cuchillo?.-pregunte preocupado.

-No creo. Así solo conseguiríamos destrozar o el arma o el cilindro o ambas cosas. Esto tiene una forma de abrirse y solo la correcta descubrirá sus secretos.

Nos mostró el fondo del cilindro.

-Esto es lo que lo abre algún tipo de joya. Por suerte podemos sacar un molde con un poco de resina y cuando se endurezca mediante vació hacer una replica en metal. No es difícil aquí tengo todo lo necesario.

-Esto me huele a que comes aquí.-aseguro el mayor.

-Sip.

-Bien, tu mismo. Pero ya conoces a Bautista y seguro que no le gusta que te ausentes de nuevo.

-Alguien se tiene que sacrificar por la ciencia.-rió divertido

-Sip, espero que valga la pena. Te dejamos con tu juguete. Avisame si tienes noticias.

-De acuerdo. Pero...-dijo dubitativo.

Dupont lo miro expectante.

-Si descubro algo no voy a ir al comedor. Sea lo que sea sera después de comer.

Dupont elevo las manos al cielo en señal de resignación.

-Bien, bien. Yo tengo que cuidar de estos cachorros. Es hora de prepararos para ser unos dignos componentes de Arcadia.


Mientras nos alejábamos a nuestras habitaciones. Stephen se quedo estudiando el extraño cilindro y pensando el procedimiento a seguir para conseguir su abertura. Pasaron las horas mientras el joven investigador preparo una resina para conseguir un molde del hueco del cilindro. Una vez conseguido hizo un vaciado del molde, fabrico una replica hecha de metal fundido de la pieza que abría la misteriosa pieza. Nervioso tomo entre sus manos el producto de su obra y decidido inserto su creación en el hueco. Un sonido metálico y un humo blanco y frió aviso de la abertura.


Ante èl se hallaba uno de los mayores misterios de la humanidad y por fin lo había abierto.


Con cautela observo el interior del receptaculo. Sus ojos se engrandecieron ante lo que veía.


-Esto es increíble...

Continuara...

domingo, 15 de noviembre de 2015

Capitulo 2. 7 " Hostiles"


Tras varias horas de carretera nuestro conductor decidió que era una buena hora para un contundente desayuno. Nos acercamos al aparcamiento donde se juntaban varios vehículos. En su mayoría trabajadores que iban a empezar su turno o que lo acaban. Shelley's Road Bar era el típico sitio de horrorosa construcción metálica y letras de neón brillantes. Antes de entrar una enorme cartelón con una sonriente camarera nos incitaba a probar sus apetecible menú. El día empezaba  fresco. Los comensales nos observaban curiosos a través de las cristaleras mientras daban cuenta de su sugerente desayuno.


-Bueno, chicos. Hora del desayuno.-dijo Dupont como si acabara de levantarse. Mientras nosotros arrastrábamos nuestros cuerpos agotados y salíamos estirándonos y bostezando ruidosamente. La virtud de la educación y las buenas maneras no estaba presente en ese momento. Me sorprendía que siempre estaba fresco y en alerta.

A medida que nos acercábamos a la entrada observaba minuciosamente los vehículos aparcados.

Me miro y sonrió.

-Una manía que tengo. Lo miro todo y lo analizo todo. Siempre en alerta.


Entramos y un rico olor a café recién hecho y bollos lleno el ambiente. Personas de edad madura, con ropa arrugada y sin afeitar. Ojos somnolientos se mezclaban con aromas de perfumes baratos y caras recién lavadas. Un murmullo flotaba y conversaciones a media voz. Las camareras con su uniforme blanco su cofia, libreta y lápiz volaban entre nosotros como si se hubieran metido café en vena. Peticiones y asentimientos se juntaban con alguna risa dispersa en la  larga barra donde se apoyaban los clientes dando cuenta de sus almuerzos.

Cómodos sofás rojos pero de un color apagado por el uso y por el tiempo se juntaban en una mesita que disponía  la carta para que pudiésemos elegir lo que nos apeteciese.



-Chicos, sentaros allí y sobre todo siempre mirando de cara a la puerta.

Sumisos obedecimos y dejamos caer nuestros cuerpos. Dupont se puso en contra de la puerta pero fiel a su trabajo observando todo lo que pasaba a través de los espejos diseminados por el local.


Una madura y experta mujer vino cargada con su libreta dispuesta a satisfacer nuestros exhaustos estómagos.


-¿Que va ser?.-dijo con voz marcial.

Pedidos de cafés, bollos, tortitas y zumos fueron cayendo a la misma velocidad que eran apuntados. Mientras veíamos hambrientos como el cocinero iba desfilando en la plancha los apetecibles alimentos que esperábamos con ansia.

No fue muy larga la espera y nos lanzamos con fruición sobre nuestros pedidos. Ahora veíamos la vida de otra manera con el estomago lleno nuestra cabeza empezaba a funcionar.

En esta estábamos cuando vimos como nuestro agente se estiro y empezó a mirar interesado por el espejo la entrada de dos hombres. No giro la cabeza para no llamar su atención.


-Disimular, creo que tenemos visita.-dijo de manera grave.

Creo que consiguió el efecto contrario. Mis manos empezaron a sudar y mi vista se clavo en los recién llegados eran como dos bailarinas en medio de la sala del dentista. Imposible que pasasen desapercibidos.


Los tipos miraban de forma desconfiada a todos los presentes, sus andares chulescos y las muescas de desprecio que hacían mientras pasaban ante cada parroquiano daban muestras a las claras que no eran del lugar y menos habituales. Los movimientos de los palillos en las bocas de algunos denotaban curiosidad y nerviosismo. No tardaron mucho en llegar a nuestro sitio. Uno de ellos se sentó al lado de Dupont y el otro a nuestro lado. No se dio cuenta que tres en el mismo sitio era demasiado y se acomodo mientras nosotros nos juntábamos mas para que cupiese.

Eran de esos tipos que no te apetecía encontrarte en una calle desierta por la noche ni tampoco a plena luz del día en una plaza llena de gente. Eran malolientes y malcarados. Esas personas que no tienen nada que perder y saben que es estar al margen de la ley, es su modo de vida. Se arremangaron un poco pero lo suficiente para ver un pequeño tatuaje, una especie de sello egipcio con un grupo de chacales dentro de una circulo

A las claras querían dar a entender sus intenciones.

-Bueno, bueno por fin nos encontramos.-dijo uno de ellos mascando las palabras.

-¿Sois chacales?.-pregunte nervioso. El otro tipo se me quedo mirando y puso cara de que tipo de pregunta es esa, no es evidente. Y no dijo nada.

-Siento que hayas venido de tan lejos para nada.

-¿Que tonterías estas diciendo?

-Bueno, vamos a salir tranquilamente todos y luego cada uno se ira por su camino.

-Creo que no entiendes....-dijo uno de ellos como dando a entender quien era el que mandaba.

-Tu no entiendes, en estos momentos mi amiga Sombra esta apuntando al higado de tu amigo y mi Colt a tu virilidad.

Su compinche de repente se puso muy tieso y nervioso, Dupont esta presentando su daga, para que viese que no iba de farol. Al momento se oyó un clic muy significativo. El que había hablado se puso tenso.

-Esto no quedara así. Has ganado una batalla pero quedan muchas guerras.

-Chicos levantaros e ir hacia el coche.

-¿Y tu que harás?-pregunto Poe nervioso.

-Voy a hacer compañía a estos señores y ahora salgo.


Salimos rápidamente y vimos como Dupont se aseguraba de que salíamos de allí mientras retenía la amenaza.


Chevalier se dirigió a los dos sicarios.

-Ahora voy a salir por esa puerta y vosotros os quedáis. Y por las molestias causadas vais a pagarnos la cuenta.


Los chacales pusieron cara de sorpresa e indignación mientras Dupont se alejaba y se despedía agitando su mano.

-Gracias por todo, amigos. Mis colegas han tenido el detalle de invitarnos, ellos pagaran la cuenta.

Una de las camareras sonrió y le devolvió el saludo mientras no perdía ojo a los dos tipos que estaban sentados.


Una vez hubo marchado el agente, ambos intentaron abandonar el local.

-¡Eh, Mary! Estos listillos quieren marcharse sin pagar la cuenta.-grito una voz.


Todos los clientes como uno solo se levantaron y acorralaron a los matones. Y poniéndose con los brazos cruzados crearon una muralla humana imposible de pasar. Intentar sacar sus armas viendo las caras amenazantes hubiera sido su ultimo acto. Una envalentonada y gruesa camarera con cara de pocos amigos les ordeno:

-Y ahora pagad o fregar platos hasta la semana que viene.


Mientras esto sucedía dentro Dupont salio corriendo y se metió dentro del coche.

-Ahora vámonos.

-¿Como ha ido?.-dije preocupado mientras Poe nos miraba ansiosamente.

-No tenemos mucho tiempo antes de que salgan.

Con un aceleron salimos a la carretera con la esperanza de poner tierra de por medio y desaparecer. Pero fue una vana ilusión.

A los pocos minutos un sospechoso coche negro se puso detrás nuestro.

Dupont se aparto del carril mas lento al centro, pero el conductor del coche negro cambio de carril con èl y se pego a su parachoques. Dupont volvió a poner el intermitente y se metió en el de la derecha. Sin embargo, el otro conductor no se despego, Dupont toco el claxon, apremiando al otro a que lo adelantara pero consiguió el efecto contrario porque al instante noto como el otro coche establecía contacto con su parachoques. Chevalier pego otro bocinazo. El coche negro lo golpeo por detrás. Dupont miro por el retrovisor y luego volvió la vista al frente. Si quería escapar, tendría que salir en el siguiente desvió.


-Pensaba que los habíamos burlado.-comente preocupado.

-Los chacales van en manada. Los otros eran una avanzadilla.-me contesto tenso.

-¿Cuantos crees que habrá?

-No lo se y dudo que lleguemos a descubrirlo. Debemos tener los ojos bien abiertos.

Dupont tomo la curva bruscamente y freno. Era una carretera de un solo carril. Seguiría por allí y luego volvería a la autopista. Pero la negra forma amenazante se fue agrandando por el retrovisor. Sabia que volvería a la carga. El agente mantuvo la calma. Quería pensar que era una equivocacion quizás un coche oficial que intentaba que se detuviera.

El arcén no existía, solo gravilla y piedras a un lado de la carretera y un precipicio al otro lado. Aminoro la marcha pero su perseguidor no capto el mensaje porque acelero y lo golpeo con fuerza haciendo que el coche perdiese el control durante un momento y que los neumáticos pisasen la grava al borde de la carretera. Volvió al asfalto y el otro coche lo embistió de nuevo. Un poco mas adelante la carretera giraba en una horquilla. Dupont se dio cuenta de que necesitaba espacio para tomar una curva tan cerrada. Intento detenerse y volvió a recibir una embestida.


Acelero justo antes del giro cogiendo demasiada velocidad y sintió el empuje de su perseguidor. Las ruedas derechos rozaron el vació. Giro el volante desesperadamente para devolver el coche a la carretera. Lo hizo de tal manera que se encontró con el coche negro de frente y le dio tal golpe que lo saco de la carretera. El otro vehículo sintió la ingravidez mientras caía gracilmente por el borde del precipio. Pasaron varios segundos antes de que se golpease con los primeros peñascos.


Dupont paro y salio para ver el espectáculo. En el fondo un amasijo de hierro negro ardía soltando una densa humareda. Sin supervivientes. Después volvió al coche.

-No hay nada que hacer. Es hora de seguir nuestro camino. Solo en la base estaremos seguros.-se lamento.

Puse la mano en su hombro.

-Fue inevitable. Eramos ellos o nosotros.-le dije intentando animarlo.

-Descansar si podéis queda un largo camino.

Así termino la conversación. Se cerro en si mismo y tomo el camino para volver a la autopista. No abrió la boca durante el resto del trayecto. Dupont sabia que esto solo era el principio.


Continuara...







domingo, 1 de noviembre de 2015

Capitulo 2.6 "Una nueva vida"

Ahora estaba solo con un artefacto extraterrestre en mis manos. Tenia que ser mas listo que ellos. Seguramente tendría mi casa vigilada por ese tipo o por otros. No podía exponerme a que me descubriesen ¿Y mi padre? Tenia que saber que estaba bien.


Empecé a ser mas cauteloso, iba mas despacio y a caminar por sitios mas iluminados aunque tardase mas en llegar no me importaba. No tenia muchos recursos. Me acerco a mi casa  muy cauteloso y veo la puerta abierta y la luz encendida. Por suerte tengo un plan. Raro en mi pero lo tengo. Sera la madurez.

-¡¡Ahhh!!-entro gritando como un poseso.

Por desgracia no calculo bien y resbalo con un pie y caigo boca arriba. Una cara joven y agraciada con un gorra de cuero, chaleco y una cazadora haciendo juego me observan.


-Vaya entrada, chaval. ¿Tu debes ser Howard Phillips?

Creo que decir que me sentía estúpido es quedarme corto.

-Y usted, usted... ¿quien es?

-Me llamo Chevalier Dupont. Agente del gobierno. Trabajo en un pequeña división para casos digamos de naturaleza extraña o ilógicas llamada “Arcadia”. Pero lo primero sera que te ayude a levantarte. Vaya golpe. Yo con uno como ese no me levanto ni en una semana.

Manteniendo mi dignidad me levanto sin su ayuda aunque cierto crujir de huesos me indican que mi estado no es grave pero si dolorido.

-¿Donde esta el hombre calvo? ¿Es amigo suyo?

-No, no somos muy amigos. Creo que te refieres al Errante.

-¿El Errante?

-Bueno he de reconocer que si te has topado con ese hombre y sigues vivo es toda una hazaña.

-¿Quien es?

-Bueno a ciencia cierta nadie lo sabe con seguridad porque corren muchas historias y leyendas respecto a ese hombre. Es el mejor en lo suyo.

-¿Y que es?

-Robar. El mejor ladrón de la historia. Se desconoce su edad, dicen que nació hace casi 2000 años.

-Es broma, ¿no? Nadie vive tanto.

-No lo se. Se cuenta que alguien lo maldijo y que tienen que echarle las cartas para saber cuando va a morir el cuerpo que usa. Entonces ocupa otro.

Le miro absorto.

-Lleva un gladius, una autentica espada de soldado romano. Es imposible.

-Seguramente seria suya. No me extrañaría que la guardase como recuerdo de su juventud. La verdad, las pocas veces que nos hemos visto no hemos sido muy cordiales.

No se si reír o llorar ante tal cumulo de insensateces pero recuerdo que esta noche he visto un muerto del espacio y entre mis calzoncillos llevo un artefacto extraterrestre.

-¿Lo conoces?.-digo asombrado con la boca tan abierta como la entrada de un metro.

-Sip. Veras hay cosas que tu desconoces sobre tu padre.

-Mi padre es un triste arqueologo.

-Tu padre era un sicario de la secta de Los siete chacales.

-¿Siete chacales? Nunca me dijo nada de eso.

-Les traiciono e intento empezar una nueva vida. Pero tuvo un precio muy alto.

-¿Que precio?

-Tu madre. Cuando se enteraron de su traición, raptaron a tu madre y bueno ya sabes....-hizo un gesto muy visual pasándose un dedo por el cuello.

-Pero no entiendo nada. ¿Que tenemos que ver nosotros?

-A tu padre le asignaron la misión de descubrir que se escondía debajo de la vieja iglesia. El decano es otro chacal.

-Ya decía que nunca me había caído bien ese viejo.-exclamo irritado.

-Howard, tu padre ha sido secuestrado por la secta.

-Les dare.-y empiezo a meter las mano entre mis calzones. Mientras Chevalier me mira con cara de asco.-esto.

-Si se lo das os mataran a ambos. Tenemos que conservarlo es nuestro as mientras lo tengas tu padre seguirá con vida. ¿Ibas con mas personas en esta aventura?

-Con dos amigos mios. Edgar y Anabelle Poe.

-Bien debemos buscarlos ahora ellos también son un objetivo de los Chacales.

-Bueno al menos me dirá que es esto.-le tiendo el cilindro.

Lo coge y lo mira interesado. Observa que en un lateral existe un hueco con una extraña forma.

-Creo que en este sitio hay que insertar algún objeto para abrirlo.

-No lo tenemos, ni sabemos lo que se necesita.

-No te preocupes. El errante robo hace unos días un anillo de una exposición sobre el imperio romano. Creo que podemos hacer un molde con ese hueco de y descubrir que contiene.

-Abramos a la fuerza. Tengo herramientas.

-Seguramente tenga alguna medida de seguridad, dañarías algo que se ha ocultado durante siglos y no serviría de nada. Ahora tenemos la oportunidad de ir un paso por delante.





-¡No puedo abandonar mi casa! ¡Mi vida! ¡Todo!-Anabelle estallo. Al final la tensión acumulada por los sucesos de esta noche salio.-¿Que pensaran nuestros padres si desaparecemos de repente?

-Tiene razón quizás no sea mala idea. Ella puede quedarse. Yo me ocuparía de su seguridad.-Edgar intento rebajar los nervios del momento.-Podía asignar a un agente una vigilancia pero sin entrometerse en su vida. Llevaría una vida normal. Y nosotros estaríamos informados en todo momento.


Si amigos, fuimos a ver a los hermanos Poe y contarles todo lo sucedido. El agente Dupont les informo de quien era y para quien trabajaba. Exactamente lo mismo que a mi.


-Además puedo prometerle,señorita que estos muchachos tienen la mejor protección que pueden ofrecerle este gobierno.

A la vez que decía esto retiro su chaqueta y dejo ver un revolver plateado con mango de nácar blanco.

-¿Es un Colt Peacemaker?.-dijo entusiasmado

-Exactamente. Era de mi abuelo, fue vaquero. Y compro esta maravilla. Me la dejo en herencia. La llaman “La justicia plateada” y si esto no es suficiente...

Se agacho y se subió parte del pantalón descubriendo un hermoso daga.

-Y aquí os presento a “La sombra”. Nadie la ve venir pero cuando llega es implacable.
Me dirigí a casa y tome lo indispensable apenas una poca ropa y algunos utensilios. Al salir de mi casa, me pare y me quede quieto en la oscuridad. El silencio me inundo y me quede mirando como si fuese capaz de ver mi anterior vida. Suspire, salí y cerré. Acaricie la puerta como señal de respeto y de tristeza porque cerraba un capitulo y empezaba otro lleno de incertidumbre y también de misterios. Reprimí una lágrima, no era el momento y marche al encuentro de mis compañeros.



-¿Adonde nos dirigimos?-pregunte.

-A un lugar perfecto. Un sitio abandonado y olvidado. El mejor escondite.

-Ahora dormir pronto amanecerá y os necesito frescos.


Y así nos fuimos, dejando atrás a nuestra vieja vida y a Anabelle. Un agente amante de las armas, mi amigo y yo empezábamos una aventura increíble, mientras veía alejarse a una Anabelle rota por el dolor y la tristeza.




Nos acurrucamos y caímos dormidos por el agotamiento y por el cansancio. Naturalmente Dupont quería tenernos adormilados para que nuestro destino siguiera siendo secreto.





Continuara...